Carmen Martín Robledo

La mejor fórmula para aprender: enseñando

Mujer MóvilLas personas que a estas alturas se preguntan por qué me autodenomino “la mujer móvil” podrán constatar que soy “un culo inquieto”, nunca paro de “hacer” y a veces hasta me aconsejan (y lo han hecho varias veces a lo largo de mi vida) que baje el ritmo porque no todos “me alcanzan”.

Mujer Móvil realmente tiene doble significado, el primero se relaciona precisamente “la movilidad” puesto que nunca el tener que desplazarme ha sido un impedimiento y si ahora “me muevo menos” se debe a que tengo un hijo que debe tener una madre cerca y porque con 51 años ya no me apetece tanto eso de “viajar” o estar de “puerto en puerto”.

Con todo y esto, a estas alturas he contado en mi vida unas 9 mudanzas, posiblemente una de las peores actividades en las que me he visto obligada a estar.

El vaso medio lleno

Una de las cosas que he aprendido en esta vida es ver todo lo que sucede desde el punto de vista positivo (en la medida de lo posible).  Así que para mí mientras pueda el vaso está medio lleno, entre otras cosas porque me busco la vida para que esto sea así.

Ser una mujer móvil me ha permitido conocer a muchísima gente, disfrutar de muchas culturas, adaptarme a situaciones muy buenas y muy malas, apreciar lo bueno y saber que lo material a veces hasta es una losa que me incomoda.

Ahora mismo vivo en Lanzarote y después de 6 meses disfruto de esta isla y de sus gentes. Poco a poco voy haciendo nuevos amigos y lo mejor de todo, laboralmente no me puedo quejar. Esto ha tenido sacrificios como tener que separarme de mi hijo por más de 6 meses, no ver a mi madre y tener que dejar allí más de una década de objetos personales de todo tipo.

Pero merece la pena, porque formo parte de un proyecto que me apasiona en #CACTLanzarote como colaboradora en el área digital, llevando sus redes sociales y espacios web y desde hace unos días participando nuevamente como formadora en FOCAN, para un grupo de emprendedores a los que hay que “ilusionar” para que “crean” en sus capacidades y su proyecto como yo lo he podido hacer desde que los conocí.

Aprender enseñando

Mi mundo está claro es muy diverso y me gusta tanto comunicar y trabajar en social media como enseñar. Una de mis alumnas me preguntó cómo “sabía tanto” y obviamente le dije que no sabía tanto, simplemente entre ella y yo había un tiempo para aprender (ella es muy joven y yo ya paso la cincuentena) y que yo sé de mi área pero seguramente de su especialidad no tengo ni idea. Todo es relativo en esta vida y precisamente de mis alumnos aprendo todos los días, en primer lugar porque tener alumnos me obliga a actualizar mis conocimientos y porque tener puntos de vista diferentes “enriquece” siempre tu criterio.

La formación es un campo que descubrí por casualidad hace muchísimos años, cuando el catedrático de universidad, Pablo del Río Pereda apostó por una “reportera de televisión venezolana” para formar parte de la creación de la Licenciatura de Comunicación Audiovisual de la Universidad de Salamanca. Con 30 años comencé a ser formadora y ahora es algo que disfruto y es para mí más placentero “dar” que “recibir”.

Desde esa época hasta ahora como profesora he intentado ayudar a cada uno de mis alumnos y me tomo tan en serio mi trabajo, que sea la formación que sea soy la primera en plantearme el trabajo con una alta responsabilidad y es cierto que cuando los alumnos no se implican como yo, me ofende y me molesta, más aún si hablamos de cursos subvencionados por cada uno de nosotros a través de instituciones como el Servicio Canario de Empleo.

La formación es necesaria para todos, posiblemente aprender es lo que nos mantiene “vivos” mentalmente hablando, porque en el proceso descubrimos nuevas palabras, teorías, productos, servicios, inventos. Hoy en día valoro y mucho cómo personas jóvenes y también de mediana edad apuestan por reciclarse para buscar otros caminos y cuando soy testigo del triunfo me alegro y me enorgullece haber formado parte de este triunfo.

Un mundo por descubrir

Tantas cosas hay en el mundo que descubrir y hoy en día es tan fácil llegar al conocimiento gracias a Internet y la conectividad, que es una verdadera lástima que no aprovechemos cada segundo de nuestra vida en descubrirlo.

Como antes había comentado, La Mujer Móvil tiene un doble significado y su segunda parte tiene que ver con la tecnología. Desde hace muchos años soy fanática de cualquier tipo de gadget relacionado o no con mi trabajo. He sido testigo de la evolución tecnológica y su abaratamiento a tal extremo que permite a mucha gente poder mostrar su creatividad y esto es importante, porque así también se bajan los humos de muchos “creativos” que se consideran únicos en su sector.

A golpe de tecla en Internet podemos “descubrir” que ya todo está inventado, sin embargo es ese mundo por descubrir del que aprenderemos y nos ayudará a mejorar y a relativizar nuestro pequeño micromundo.

No le teman a Internet y abran la puerta al conocimiento diverso que nos ofrece, es todo un mundo por descubrir.

 

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