Llevo unos días, mejor dicho semanas, pidiéndole a una persona 100 euros aproximadamente que me debe. Es cierto, es poca cantidad pero, en este caso, me parece una situación tan insólita que no quiero dejarla pasar.
Este personaje, además, se atreve a contestarme de manera hiriente, pretendiendo hacerme ver que soy yo la culpable y ante mis comentarios y mi anuncio de este post, sus palabras son: «sigue así, haciendo amigos».
Ese dinero es una deuda absurda compuesta por una habitación de hotel, un pasaje y un taxi que pagué por adelantado porque el «vende humo» me invitó a que le «ayudara» a dinamizar un evento. Quise participar y le propuse dar una charla y así lo hice. La charla fue la única junto con la de otra persona. Este personaje, además de comenzar más de 40 minutos tarde, al final no se preparó su parte y gracias a mi participación aquello no quedó a medias.
Después hubo copas (invitadas) y una cena que costó más de 30 euros por cabeza y después unas copas que en nuestro caso pagó una amiga, porque el «vende humo» le pagó solamente a sus amigos «clientes».
Total que al final la gracia me costó unos doscientos euros y al «vende humo» el salvarle un evento que no sólo no reconoce sino que además ni siquiera paga los mínimos gastos.
Me costó caro conocerle, pero realmente me alegro porque, desde luego, las intenciones eran hacer negocios juntos y no estoy por la labor de apoyar a semejantes personajes.
Este personaje habla mucho, dice que es, pero ni en su blog ni en su web existen referencias claras. Sólo conozco un caso, de momento muy mal manejado… Pone plantillas web a los clientes, ni siquiera se preocupa en poner los contenidos en cada sección y no se le ocurre eliminar esas pestañas que quedan con el mensaje tipo de «wordpress».
Este personaje se dedica a quererse mucho a través de Twitter, pero si seguimos su timeline prácticamente no tiene ningún contenido original. Este vende humo, dice que tiene un curso certificado por una empresa que no certifica, éste copia slideshare y los ofrece como contenidos originales.
Dice que yo voy haciendo amigos pero, desde luego, no me apetece este tipo de amistades. De ahí esta carta abierta a él y a todos los que adivinen de quién hablo. A ti «vende humo» te advierto que no uses mi nombre ni para bien ni para mal, porque a partir de ahora cualquier persona que me pregunte por ti sabrá que seré sincera, eso sí, con hechos en la mano, hechos que personas como tú siembran todos los días en la Red de la que dices eres experto.
Me faltas el respeto una vez, pero no más. La honestidad es un valor que no voy a perder ni por ti ni por nadie.


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