El 32% de las empresas ya rechazó comprar un software porque podía construirlo internamente con agentes de codificación de IA. Entre las empresas de alto rendimiento en IA, la cifra sube a casi el 50%.

Es el dato que más se comenta esta semana en el sector: el informe State of AI 2026 de McKinsey, sobre 1.719 organizaciones.
Pero hay un segundo dato que cambia la lectura del titular: solo el 37% de esas empresas atribuye algún impacto real en su EBIT a la IA. La misma cifra que en 2025.
Construir ya no es el problema. Los agentes de código lo hacen rápido, barato y accesible para cualquier equipo, con o sin presupuesto grande. El problema es que construir rápido no genera retorno por sí solo.
McKinsey encontró un patrón entre el 6% de empresas que sí ven resultados: no empezaron construyendo herramientas. Empezaron rediseñando sus procesos de trabajo. La tecnología llegó después.
Para cualquier persona en dirección que esté evaluando su propia estrategia de construir vs. comprar con IA, la pregunta que importa no es «¿podemos construirlo?». Es «¿rediseñamos el proceso antes de intentarlo?»
¿Tu empresa ya construyó algo con IA sin pasar primero por esa pregunta?
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