Recientemente en una visita de trabajo disfruté nuevamente de una isla singular, con un encanto que respiras desde que aterrizas, observando una luz especial y la uniformidad de las casas blancas de César Manrique.
No sé si serán los vientos alisios pero la atmósfera de Lanzarote me hace sentir y realmente me impactó cuando me acerqué al Castillo del Museo de Arte Contemporáneo y observé una serie de figuras a tamaño natural con su mirada dirigida a la entrada del museo.
Impresiona ver el detalle de cada figura y la forma de crearlas desde luego reflejan hasta las arrugas de la ropa.
El creado de esta iniciativa se llama Jason de Caires, es ambientalista y le gusta crear esculturas submarinas que se unan a la naturaleza de manera progresiva.
Su trabajo ha llamado la atención del mundo entero y ahora Jason vive en Lanzarote mientras desarrolla el Museo del Atlántico con más de 300 esculturas que serán sumergidas y expuestas en el 2017.
Desde luego es innovación y creo que la iniciativa continua el legado que dejó César Manrique, en sus obras artísticas perfectamente mimetizadas con su entorno.
Les dejo un pequeño reportaje que les muestra el proceso de creación y cómo las esculturas toman vida debajo del mar.


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