Quién me iba a decir a mi que iba a estar llorando como estoy llorando porque hace unos minutos que me han dicho por Whats Ap que mi perrito debería ser sacrificado porque sufre demasiado.
Solo quien tiene una mascota puede sentir lo que estoy sintiendo y ahora mismo a pesar de estar en un restaurante a la vists de los demás, las lágrimas han empezado a brotar sin ningún tipo de freno.
Saber que en unas horas ya no estará se me hace insoportable y me queda una terrible sensación de haberlo “matado”, a pesar que la veterinaria es la primera que te dice que es lo mejor, porque está sufriendo y no va a mejorar.
Aunque es muy mayor (14 años) es un perro hermoso, que siempre ha llamado la atención y que difícilmente la gente piensa que tiene esta edad. Además mi Chamo (lo llamé así en recuerdo a Venezuela) es noble, tranquilo y tan cariñoso que sé que lo voy a echar mucho en falta.
La muerte no es algo que me llega de repente pero nunca es agadable y aunque son muchas las personas que ven como una banalidad sufrir por una mascota, mi realidad es que ahora sufro y que voy a extrañarlo muchísimo porque ha formado parte de mi vida y porque siempre estuvo a mi lado sin pedir nada a cambio.
